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ECOLOGIA

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COMPOSTAJE

¿POR QUÉ HACEMOS COMPOSTAJE?

Para modernizar el país. Se basa en tres ideas:

·                    Los residuos se han de evitar

·                    Los residuos inevitables se han de aprovechar

·                    Los residuos no aprovechables se han de tratar de una manera ambientalmente correcta

GENERALIDADES

En la naturaleza todo se recicla. Lo que sale de la tierra vuelve a ella en forma de excrementos, hojas, cadáveres, etc. Un sin fin de descomponedores y carroñeros, desde el buitre, pasando por las lombrices y las ratas, hasta millones de microorganismos, se encargan de cerrar el ciclo manteniendo la fertilidad del suelo. De esta forma son posibles prodigios de fertilidad como las selvas tropicales, situadas sobre suelos sumamente frágiles.

De la devolución de la materia orgánica a las tierras agrícolas depende el mantenimiento de la fertilidad del suelo. En cada barco de trigo que los romanos cargaban de Sicilia se llevaban parte de la fertilidad de su tierra, acumulada durante siglos.

La mal llamada revolución verde y la teoría de Leibig de la nutrición mineral, verdad a medias que reducía la alimentación de las plantas a nitrógeno, fósforo y potasio, ignorando la importancia de los oligoelementos y los microorganismos del suelo, dio pie al desarrollo de la industria de fertilizantes químicos y al abandono progresivo del abonado orgánico.

El desarrollo de la edafología (ciencia que estudia los suelos) ha confirmado que no sólo de nitrógeno, potasio y fósforo viven las plantas y que en su crecimiento intervienen otros elementos químicos, así como hormonas, vitaminas, etc. La tierra fértil, en lugar de ser un mero soporte físico inerte, es un complejo laboratorio en el que tienen lugar procesos vivos.

Las tierras o suelos fértiles constan de cuatro componentes: materia mineral, materia orgánica (con abundancia de seres vivos), aire y agua. Todos íntimamente ligados entre sí y originando un medio ideal para el crecimiento de las plantas.

De estos componentes, la materia orgánica representa, en líneas generales, el menor porcentaje, tanto en peso como en volumen. A pesar de ello su importancia es muy grande y no sólo mejora las propiedades físicas y químicas de la tierra, sino el desarrollo de los cultivos.

Los aportes de materia orgánica están sometidos a un continuo ataque por parte de organismos vivos. Como resultado de dicho ataque, son devueltos a la tierra los elementos necesarios para la nutrición de las plantas.

La fracción superior de la tierra de color oscuro, con la materia orgánica muy descompuesta, es el llamado humus. Un puñado contiene millones de microorganismos que lo usan como sustrato. Dentro de la materia orgánica del suelo, el humus representa del 85% al 90% del total; por ello, hablar de materia orgánica del suelo y de la fracción húmica es casi equivalente.

COMPOST

El compostaje es tan viejo como el mundo, aunque está siendo re descubierto y potenciado con nuevos aportes biotecnológicos. La necesidad de preservar vertederos, manipular grandes volúmenes de residuos orgánicos de forma que se evite la contaminación, y al mismo tiempo la obtención de un producto final re utilizable, ha desarrollado en los países industrializados una importantísima actividad compostadora. Con poco esfuerzo se obtienen resultados muy satisfactorios.

La conversión en compost de los residuos orgánicos es una técnica conocida y de fácil aplicación, que permite tratar de manera racional, económica y segura, diferentes residuos orgánicos y conservar los nutrientes presentes en estos residuos, aprovechándolos en agricultura. Consiste en la descomposición biológica, en condiciones controladas, aerobias y termófilas, de residuos orgánicos.

Se utiliza el término descomposición, en vez de estabilización, porque no siempre se puede asegurar que la estabilización de la materia orgánica sea total. La llamamos biológica, y mejor dicho, microbiológica, para diferenciarla de otros procesos de descomposición física o química. Se habla de condiciones controladas, sobretodo de temperatura, humedad y contenido de O2, para diferenciarla de la putrefacción incontrolada que tiene lugar en los vertederos.

Se define aerobia, porque es necesaria la aportación de oxígeno para conseguir temperaturas más altas, acelerar el proceso, eliminar olores y la mayoría de agentes patógenos, parásitos o molestos, como semillas indeseables, y para diferenciarla de la descomposición anaerobia, sin O2, cuyo proceso es más lento y se lleva a cabo, principalmente, para la obtención de biogás.

La severa legislación y normativas ambientales, apoyos y subsidios, una industria apropiada e innovadora y un mercado consciente y demandante del producto, están llevando al compost a ocupar un lugar importante para cultivos, forestaciones, espacios verdes, etc.

La producción de humus es el resultado final del compostaje. El humus es la vida del suelo y debe estar presente en él para ser fértil. Un total de sólo un uno o 2% es necesario para diferenciar un suelo fértil y otro que no lo es. La mayoría de los nutrientes de los minerales del suelo permanecerán no asimilables por las plantas en los suelos pobres o carentes de humus.

El compost, debido al humus contenido y otras propiedades, es más valioso para el suelo que los estiércoles u otros residuos orgánicos. Éstos son aplicados al suelo en un intento por incrementar el contenido de humus, pero en general esto no sucede. Los estiércoles, incorporados o en superficie, al no haber sufrido los procesos fermentativos del compostaje, pierden nutrientes, y éstos, principalmente el nitrógeno, son lixiviados contaminando gravemente las capas freáticas. Además, pueden estar contaminados con insectos, bacterias o semillas que no deberían retornar a los cultivos.

Un compostaje adecuado genera suficiente temperatura para matar semillas y bacterias patógenas. Este proceso no debe atraer moscas, insectos, roedores, ni debe generar olores desagradables. El producto final es de color marrón oscuro, inodoro o con olor al humus natural. Es estable en cuanto el proceso de fermentación está esencialmente finalizado.

El compostaje de residuos permite la reducción de los mismos y la obtención de un producto valorizable. Casi todos los residuos orgánicos, que tienen su origen en los seres vivos, tanto animales como vegetales, pueden ser transformados en compost. Debe tenerse en cuenta que es un procedimiento de reducción de residuos, y no, necesariamente, un negocio.

Puede definirse el compost como el producto que se obtiene al someter la materia orgánica a un proceso de fermentación aerobia o degradación, hasta que se transforma en una mezcla estable, lo más homogénea posible, sanitariamente neutra y que guarde una relación entre sus componentes que le confieran un buen valor agronómico.

El compost es un abono y una excelente herramienta orgánica del suelo, útil en la agricultura, jardinería y obra pública porque:

·                 Mejora las propiedades químicas y biológicas de los suelos.

·                 Hace más sueltos y porosos los terrenos compactos y enmienda los arenosos.

·                 Hace que el suelo retenga más el agua.

·                 Ahorra abonos químicos (los retiene y evita que se lixivien).

El compostaje es una técnica utilizada desde siempre por los agricultores, que, consistía en el apilamiento de los residuos de la casa, los excrementos de animales y los residuos de la cosecha, con el fin de que se descompusieran y se transformasen en productos más fácilmente manejables.

Era un proceso lento, no siempre se conservaban al máximo los nutrientes vegetales contenidos en los residuos y casi nunca se aseguraba una higiene de la mezcla. El desarrollo de la técnica del compostaje tiene su origen en la India, con las experiencias hechas por el inglés Albert Howard a principios del siglo XX. Su éxito consistió en combinar sus conocimientos científicos con los tradicionales de los campesinos.

Su método se basaba en fermentar una mezcla de desechos vegetales y excrementos animales manteniéndolos húmedos. El proceso consistía en mantener las mezclas durante 3-6 meses en pilas de 1,5 metros de altura, volteándolas un par de veces. El compostaje que se practica en la actualidad es un proceso aerobio que combina fases mesófilas (15 a 45 ºC) y termófilas (45 a 70 ºC) para conseguir la transformación de un residuo orgánico en un producto estable, aplicable al suelo como abono o enmienda.

Los resultados de este tratamiento son una reducción de masa y volumen, la reducción del contenido de humedad y la estabilización de la materia orgánica, permitiendo su uso agrícola o en jardinería. Su principal inconveniente es el gasto de transporte, que se convierte en criterio definitivo para su utilización.

La estabilización de la materia orgánica se consigue por la oxidación de las moléculas complejas, que se transforman en otras más sencillas y estables. En este proceso se desarrolla calor que, al elevar la temperatura de la masa, produce la esterilización de ésta y la eliminación de agentes patógenos y semillas indeseables.

El proceso lo llevan a cabo los microorganismos (bacterias y hongos), y nuestra intervención se limita a proporcionar las condiciones idóneas para que el proceso se realice con la máxima rapidez y eficacia. Los factores que puedan limitar la vida y desarrollo de estos microorganismos, serán, pues, factores limitativos del proceso. En el proceso del compostaje, la mezcla de los distintos residuos orgánicos y su grado de trituración son variables del máximo interés. Un buen progreso del proceso requiere la aportación de aire y el mantenimiento de una porosidad adecuada en la masa.

CONDICIONANTES DEL COMPOSTAJE

Son muchos y muy complejos los factores que intervienen en cualquier proceso biológico. Todas estas variables están a su vez influenciadas por las condiciones ambientales, tipo de residuo a tratar, la técnica de compostaje, la manera en que se desarrolla la operación y por la interacción entre ellas. Véalos siguiendo el enlace.

LA FRACCIÓN ORGÁNICA

La fracción orgánica procedente de la recogida selectiva se tamiza para eliminar las impurezas que aún contenga y pasa por un último control que se realiza manualmente. Después, un electroimán elimina los residuos metálicos. Se mezcla con los residuos vegetales procedentes de jardinería o limpieza de bosques y son triturados. La mezcla resultante se somete a un proceso de compostaje.

Cada uno de nosotros produce montañas de basura: más de 450 Kg. de basura cada año, y el 45% de estas basuras son residuos orgánicos. Ahora podemos colaborar en la recogida selectiva de una de las fracciones mayores y más problemáticas de nuestras basuras: la fracción orgánica, o sea restos de comida, de cocina, del jardín, pieles, restos de fruta, cáscaras de huevo, conchas de mariscos y moluscos, espinas y desperdicios del pescado, huesos y restos de carne, comida en mal estado, restos de pan, poso del café, toallas de papel, restos de infusiones, hojarasca, ramos de flores mustias, malas hierbas, hierba segada, tapones de corcho...

Los residuos orgánicos se deben recoger en bolsas que sean compostables, como las de papel o de plástico biodegradable, nunca en bolsas de basura convencionales u otras bolsas de plástico que los microorganismos no puedan degradar. Así evitamos tener que separarlas y eliminamos el riesgo de contaminar el compost con materiales no útiles para los campos.

Los residuos orgánicos deben tirarse al contenedor especial, en la calle, al lado de los contenedores habituales del desperdicio.

PROCESO DE COMPOSTAJE

La mezcla se dispone con una pala mecánica formando pilas, dentro de un cobertizo sin paredes y encima de un pavimento adecuado para la recogida de lixiviados.

Para que los microorganismos puedan descomponer adecuadamente la materia orgánica, hay que mantener las condiciones de humedad y temperatura adecuadas, y la concentración de oxígeno suficiente. La humedad se mantiene regando periódicamente las pilas. La oxigenación se consigue removiendo totalmente las pilas con una máquina volteadora, u otros sistemas.

Los líquidos que desprenden las pilas objeto de compostaje (los lixiviados) se recogen y sirven para continuar regando las pilas. Toda la superficie de la planta está pavimentada de manera que las aguas pluviales puedan ser recogidas y aprovechadas para el riego del compost.

Al cabo de 12-14 semanas, el compost se criba para obtener un material final homogéneo y fino. El desecho orgánico que pueda quedar se retorna al principio del proceso, y el compost se deja madurar entre dos y tres meses.

A través de diversos tamices, se eliminan impurezas y se distribuye el material según su tamaño y calidad. Finalmente, se obtiene un compost maduro y estable que puede ser comercializado como abono o corrector de suelos.

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