.

Portada Emison Medio Ambiente

.

.

.

FILTRO ELECTROSTÁTICO

Un precipitador electrostático es un dispositivo para el control de partículas que utiliza fuerzas eléctricas para movilizar las partículas de una corriente de emisión hacia las superficies de recolección.

Se aplican a gases conteniendo partículas menores o igual a 10 micras (μm) de diámetro aerodinámico y contaminantes del aire en forma de partículas, tales como la mayoría de los metales (el mercurio es la excepción notable, ya que una porción importante de las emisiones se encuentran en forma de vapor elemental).

Una carga eléctrica es aplicada a las partículas cuando pasan a través de una “corona”, esto es, la región donde fluyen los iones en fase gaseosa. Los electrodos ubicados en el centro del plano del flujo se mantienen a un alto voltaje y generan un campo eléctrico que fuerza a las partículas hacia las paredes recolectoras. Los recolectores son golpeados, o “martillados”, por varios métodos mecánicos para desprender las partículas, que se desliza descendiendo hacia una tolva en donde es recolectado.

La forma en que se disponen dichos electrodos y el método para limpiar los colectores (golpes o agua), marcan la diferencia entre los distintos tipos de precipitadores.

Las eficiencias típicas varían entre el 90 y 99,9% de eliminación. Aunque son varios los factores que determinan la eficiencia de recolección el más importante es el tamaño, que determina el tiempo de tratamiento; entre más tiempo permanezca una partícula en el filtro, es más probable que ésta sea atrapada. Al maximizar la fuerza del campo eléctrico, se maximiza la eficiencia de recolección. La eficiencia de recolección también se ve afectada en cierto grado por la resistividad del polvo, la temperatura del gas, la composición química (del polvo y del gas) y por la distribución del tamaño de las partículas.

Las partículas recolectadas se deslizan descendiendo hacia la tolva. La tolva es evacuada periódicamente a medida que se llena. El polvo se retira a través de una válvula hacia un sistema que se lleva el polvo, tal como un transportador neumático, y después se desecha de una manera apropiada.

En el precipitador tipo tubo-alambre, también llamado tubular, el gas emitido fluye verticalmente a través de tubos conductivos, generalmente con varios tubos operando en paralelo. Los tubos pueden estar alineados en formación circular, cuadrada, o en forma de panal hexagonal. La tubería cuadrada y la hexagonal se pueden compactar más estrechamente que la tubería cilíndrica, reduciendo el espacio desaprovechado. Los tubos son normalmente de hasta 30 cm de diámetro y de 1 a 4 metros de longitud.

Los electrodos de alto voltaje son alambres largos o “mástiles” rígidos, suspendidos de un marco en la parte superior que atraviesa el eje de cada tubo. Los electrodos rígidos están generalmente sostenidos tanto por un marco superior como por uno inferior. En los diseños modernos, se añaden puntas filosas a los electrodos, ya sea a la entrada o a lo largo del tubo, en forma de estrellas para proporcionar sitios de ionización adicionales.

Las fuentes de energía convierten el voltaje AC industrial (230 a 400 voltios) a voltaje DC pulsante en el rango de 20.000 a 100.000 voltios según sea necesario. El voltaje aplicado a los electrodos causa que el gas entre los electrodos se descomponga eléctricamente, un acto conocido como una “corona”.

Se suele impartir una polaridad negativa a los electrodos porque una corona negativa tolera un voltaje más alto antes de producir chispa que una corona positiva. Los iones generados en la corona siguen las líneas del campo eléctrico desde el electrodo hasta las superficies colectoras. Por lo tanto, cada combinación de tubo y electrodo establece una zona de carga a través de la cual deben pasar las partículas.

Puesto que las partículas mayores (>10 μ m de diámetro) absorben varias veces más iones que las menores (>1 μ m de diámetro), las fuerzas eléctricas son mucho más fuertes en las partículas mayores.

Debido a los espacios libres necesarios para los componentes internos no electrificados en la parte superior del precipitador electrostático, una parte del gas puede desviarse alrededor de las zonas de carga. A esto se le llama “fuga furtiva” e impone un límite máximo a la eficiencia de recolección. El precipitador electrostático no tiene trayectorias de fuga alrededor de la región recolectora, pero las irregularidades en la uniformidad del campo pueden permitir que algunas partículas eviten cargarse durante una fracción considerable de la longitud del tubo.

Sin embargo, el precipitador electrostático provoca el reencauzamiento del material recolectado después de limpiar los recolectores con un mecanismo de martilleo o acústico.

Otro factor principal en el funcionamiento es la resistividad del material recolectado. Debido a que las partículas forman una capa continua sobre la tubería del precipitador electrostático, toda la corriente iónica debe atravesar la capa.

El precipitador electrostático, debido a que actúan únicamente sobre las partículas a eliminar, y sólo impiden el flujo de la corriente de gas de manera mínima, tienen pérdidas de presión muy pequeñas (típicamente menores de 13 mm de columna de agua). Como resultado, los requisitos energéticos y los costos de operación tienden a ser bajos.

Los flujos de aire típicos para los de tipo tubo-alambre varían de 0,5 a 50 Nm3/s. Las concentraciones típicas a la entrada son de 1 a 10 gramos /m3 y en los flujos altamente tóxicos con concentraciones mucho menores de 1 g/m3. Es común darle un pretratamiento a la corriente residual, normalmente con rocío de agua o torre lavadora, para bajar la temperatura y la concentración de la corriente contaminada a un rango más manejable.

Cuando gran parte del cargamento de contaminantes consiste en partículas relativamente grandes se pueden utilizar recolectores mecánicos, tales como los ciclones o las torres lavadoras, para reducir la carga sobre el electrofiltro, especialmente a concentraciones altas de entrada.

Pueden operar a temperaturas muy altas, hasta los 700°C. La temperatura de operación del gas y la composición química del polvo son los factores clave que influencian la resistividad del polvo y deben ser cuidadosamente considerados en el diseño.

Son capaces de alcanzar eficiencias muy altas, aún con partículas muy pequeñas. En general, los electrofiltros operan más eficientemente con resistividades de polvo entre 5 x 103 y 2 x 1010 ohm-cm. En general, las partículas más difíciles de recolectar son aquéllas con diámetros aerodinámicos entre 0,1 y 1,0 μ m. Las partículas entre 0,2 y 0,4 μ m por lo general presentan la mayor penetración.

Algunos de los iones en movimiento, se adhieren a las partículas suspendidas en el gas entre los electrodos. Las partículas de polvo se cargan mediante el bombardeo de los iones que se están desplazando por la influencia del campo eléctrico, o por medio de la difusión de los iones, produciéndose simultáneamente ambos tipos de carga. El tamaño de las partículas determina el tipo de carga predominante. La difusión de iones es el mecanismo más importante para las partículas inferiores a una micra.

Luego las partículas con carga negativa se desplazan hacia las placas colectoras, a las cuales se adhieren mientras se descargan. Estas partículas se acumulan y forman una capa de polvo en la superficie de la placa, que se elimina mediante vibraciones o lavado dependiendo del tipo de precipitador electrostático.

Las partículas desprendidas caen por gravedad hacia el fondo del filtro, depositándose finalmente en la tolva de fondo, desde donde el polvo se extrae por un aparato de transporte mecánico (por ejemplo, una cinta transportadora), o por un sistema neumático.

La recolección y eliminación del residuo en seco permite una manipulación fácil. Los costos de operación son relativamente bajos.

El precipitador electrostático es capaz de operar bajo presiones altas (hasta 1 030 kPa) o condiciones de vacío. Las velocidades de flujo relativamente grandes se pueden manejar de manera efectiva, aunque son poco comunes en los precipitadores electrostáticos.

En general los precipitadores electrostático no son muy apropiados para uso en procesos que sean demasiado variables, debido a que son muy sensibles a las fluctuaciones en las condiciones de la corriente de gas (velocidad, temperatura, composición de las partículas y del gas, y el carga de las partículas). Son difíciles de instalar en sitios con espacio limitado puesto que deben ser relativamente grandes para obtener las bajas velocidades de gas necesarias para la recolección eficiente de partículas.

Ciertas partículas son difíciles de recolectar debido a sus características de resistividad demasiado altas o bajas. Puede existir un peligro de explosión al tratar gases combustibles y/o recolectar partículas combustibles. Se requiere personal de mantenimiento relativamente sofisticado, así como de precauciones especiales para proteger al personal del alto voltaje. No son recomendables para la eliminación de partículas pegajosas o húmedas. Se produce ozono por el electrodo de carga negativa durante la ionización del gas.

A veces se utiliza equipo para acondicionamiento de gases para mejorar el funcionamiento al cambiar la resistividad del polvo como parte integral del diseño original. El equipo inyecta un agente dentro de la corriente gaseosa anterior al filtro. Por lo general, el agente se mezcla con las partículas y altera su resistividad para promover una velocidad de migración más alta, y por lo tanto, una mayor eficiencia de recolección. Los agentes acondicionadores utilizados incluyen SO3, H2SO4, compuestos de sodio, amoníaco, y agua; el agente acondicionador de mayor uso es el SO3

Los polvos con resistividades muy altas (mayores de 10 10 ohm-cm) tampoco son idóneos para la recolección en los precipitadores electrostáticos. Estas partículas no se cargan fácilmente, y por lo tanto no se recolectan fácilmente. Además, las partículas de alta resistividad generan capas con pendientes de voltaje muy altas sobre los electrodos colectores. Las averías eléctricas en estas capas de ceniza conducen a la inyección de iones cargados positivamente dentro del espacio entre los electrodos de descarga y de colección (corona reversa), reduciendo de este modo la carga en las partículas en este espacio y disminuyendo la eficiencia de recolección. La ceniza flotante proveniente de la combustión del carbón bajo en azufre tiene típicamente una resistividad alta, y por ello es difícil de recolectar.

Si se considera un flujo laminar de los gases por el precipitador, las partículas adquirirán una velocidad trasversal al ser cargadas eléctricamente y atraídas por el campo eléctrico

No es muy aventurado afirmar que la mayoría de las partículas tiene forma esférica, y así se considerarán al calcular la velocidad de migración y la eficiencia.

Al desplazarse una partícula hacia la placa de colección se somete a una fuerza de aceleración provocada por el campo electrostático y a otra fuerza de retardo a causa de la viscosidad del gas

Para un campo eléctrico dado, la velocidad de migración está usualmente en un mínimo para partículas de diámetro de cerca de 0,5 μm. Las partículas más pequeñas se mueven más rápido porque la carga no decrece mucho.

 Las principales formas de aumentar la eficiencia son:

·                     Reduciendo el espacio entre placas.

·                     Reduciendo la velocidad de los gases.

·                     Aumentando el área de recolección.

·                     Aumentando la velocidad de migración.

·                     Aumentando el voltaje.

| - ANTORCHAS - | COMPOSTAJE - | - VERTEDEROS - | - AGUAS RESIDUALES - |

| - INCINERACIÓN - | - TRATAMIENTO DE FANGOS - |- VERMICOMPOSTAJE - |

| - BIOGÁS - | - TRATAMIENTO DE AIRE, HUMOS Y GASES - | - SECADEROS - |

| - RECUPERACIÓN DE RESIDUOS - | - ENERGÍAS ALTERNATIVAS - |

TODOS LOS PRODUCTOS Y SERVICIOS SON FRUTO DE NUESTRA EXPERIENCIA Y TECNOLOGÍA. CONSÚLTENOS SUS NECESIDADES.

HORNOS