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INCINERACIÓN
DE CADAVERES
Toda
incineración o cremación produce humos y cenizas, y es
obligación del diseñador y fabricante de los equipos estudiar la
forma de reducir las emisiones al máximo y del propietario o explotador
de la instalación seguir escrupulosamente las normas de funcionamiento
dictadas a este fin.
El
conocimiento del proceso es fundamental para conseguir diseñar un equipo
que produzca el mínimo de emisiones contaminantes.
En el caso de
la cremación de cadáveres humanos o restos animales las emisiones
esperadas no son, con diferencia, las peores que podemos esperar de una
instalación de incineración, sino al contrario.
No obstante,
es necesario tener en cuenta una serie de particularidades de la
incineración de estos restos. Nos centraremos en el caso de
cadáveres humanos y por analogía en restos animales.
En la
incineración de cadáveres humanos tenemos tres materiales
diferentes a quemar: El féretro, las ropas que visten al difunto y
éste propiamente dicho.
Los
fabricantes de féretros ya fabrican cajas especiales destinadas a
incineración con un mínimo de agentes potencialmente
contaminantes: maderas especiales, barnices al agua biodegradables y
posibilidad de retirar antes de la cremación elementos metálicos
(crucifijos u otros símbolos religiosos, herrajes, letras…)
potencialmente generadores de metales pesados.
Los operadores
deberían advertir a los usuarios de la prohibición de que el
difunto lleve joyas, relojes, prótesis removibles, etc., y eventualmente
realizar un escáner del conjunto, antes de iniciar la cremación
para eliminar aquellos productos potencialmente causantes de la
generación de humos con metales pesados.
Antes de que
se implantaran estas medidas, en los años 60 - 70, los primeros
crematorios que se instalaron en España no registraron nunca niveles
altos de metales, si bien es cierto que las exigencias medioambientales eran
más bajas que actualmente, y la ausencia de metales pesados en los humos
era la excusa para permitir la emisión de unos humos desagradables,
oscuros y pestilentes, durante una parte de la operación. No obstante,
ello es indicativo que la presencia de metales pesados no representa un
problema importante, pero estas sencillas precauciones minimizan aún
más las posibles emisiones con un costo prácticamente nulo.
Como se ha
insinuado el principal problema pueden ser las emisiones de humos y
COV’s. Para minimizarlas tenemos dos armas importantes: un mejor
conocimiento de los procesos que ocurren durante la cremación y grandes
avances en el campo de la electrónica que nos permiten controlar el
proceso en tiempo real, ajustando los parámetros a las necesidades en
cada momento.
Normalmente se
siguen dos sistemas para la cremación: Entrar el féretro con el
horno caliente o frío. En ambos casos se debería impedir, como
ocurre en nuestros equipos EMISON, que pueda ser introducida una carga
en el horno si la cámara de poscombustión ni está a la temperatura
adecuada y no se ha quemado la existente y retirado las cenizas.
Al entrar el
féretro en el horno va subiendo de temperatura (más
rápidamente si se ha introducido con el horno caliente). Ello provoca la
inflamación de los diferentes materiales citados. En primer lugar, el
féretro protege el cuerpo de la elevación de temperatura e inicia
su cremación. Ello provoca el aumento de las necesidades de
oxígeno y la temperatura de la cámara de combustión. Los
sensores de temperatura y oxígeno detectan los cambios y actúan
en consecuencia para mantener las condiciones óptimas.
Al poco rato
el féretro en llamas cae sobre el cuerpo y provoca, de forma casi
instantánea, la inflamación de las ropas del propio
féretro y del cuerpo del difunto, así como los cabellos.
Aquí empezaban antiguamente los problemas pues los equipos de control no
eran capaces de regular las cantidades de oxígeno y las temperaturas.
Debemos
indicar que en la cremación existen dos cámaras principales, la
que llamamos de combustión, donde se introduce el féretro y la de
postcombustión, por donde pasan los humos generados para su
destrucción térmica.
Los problemas
se agravan poco después cuando la elevación de la temperatura del
cuerpo provoca la auto cremación del mismo, muy rápida y con
abundante emisión de humos. En estas condiciones es necesario disminuir
el aporte de oxígeno a la cámara de combustión para evitar
que suba mucho la temperatura y se agrave el problema, y aumentarlo mucho en la
cámara de postcombustión para quemar los humos producidos y, con
el exceso de aire, evitar que la temperatura suba mucho por encima de los
Si el horno
incorpora un sistema de eliminación de aguas residuales éste es
el momento adecuado para incorporarlas ya que facilitan la refrigeración
del horno. Los hormigones utilizados son resistentes al choque térmico,
por lo que no sufren deterioro con la aportación del agua.
Actualmente un
microprocesador controla todos los parámetros en tiempo real y elimina
de forma prácticamente total la emisión de contaminantes a la
atmósfera, como se muestra en la adjunta tabla que resume los valores
máximos de los contaminantes en algunas legislaciones y los valores
medios obtenidos en los análisis realizados por las ECA’s
o similares durante la puesta en
Estándares de emisiones a la
atmósfera para incineradores
Dado que el
sistema de tratamiento finalista que proponemos es la incineración, la
legislación española aplicable es la que recoge el Real Decreto
653/2003 sobre incineración de residuos. Transposición de
Asimismo, se
debe contemplar
En la tabla
siguiente indicamos los valores máximos que determina la normativa
aplicable, tanto española como europea, para las emisiones anteriores
provenientes de incineradoras de residuos Médico-Hospitalarios. En base
al cumplimiento de esta normativa se diseñarán los equipos de
tratamiento de gases, que proponemos en nuestros equipos.
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Valores
máximos exigidos |
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Valores
medios medidos en horno EMISON |
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Parámetro |
Concentración |
Observación |
Concentración |
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Partículas totales |
20 mg/m3 |
Valor medio diario |
< 5 mg/ m3 |
|
Material particulado PM 10 |
10 mg/m3 |
Valor medio diario |
< 5 mg/ m3 |
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Sustancias orgánicas en estado gaseoso y vapor expresado
en carbono orgánico total. |
10 mg/m3 |
Valor medio diario |
< 5 mg/ m3 |
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CO |
50 mg/m3 |
Valor medio diario |
< 25 mg/ m3 |
|
HCI |
10 mg/m3 |
Valor medio diario |
< 1 mg/ m3 |
|
HF |
1 mg/m3 |
Valor medio diario |
inapreciable |
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SO2 |
50 mg/m3 |
Valor medio diario |
< 20 mg/ m3 |
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NOx (Para instalaciones con capacidad menor a 6 Tm/h) |
400 mg/m3 |
Valor medio diario |
< 100 mg/ m3 |
|
Cadmio + Talio |
0,05 mg/m3 |
Todos los valores medidos en un
período de muestreo de entre 30 minutos y 8 horas. |
No detectado |
|
Mercurio |
0,05 mg/m3 |
Todos los valores medidos en un
período de muestreo de entre 30 minutos y 8 horas. |
Sólo en un ensayo dio
positivo. Se supone que el difunto tenía varias amalgamas dentales |
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Antimonio + Arsénico + Plomo + Cromo + Cobalto + Cobre +
Manganeso + Níquel + Vanadio |
0,05 mg/m3 |
Todos los valores medidos en un
período de muestreo de entre 30 minutos y 8 horas. |
No detectado |
|
Dioxinas y furanos |
0,1 mg/m3 |
Todos los valores medidos en un
período de muestreo de entre 6 y 8 horas |
No analizado |
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Los resultados de las mediciones se deben referir a las
siguientes condiciones: -
Temperatura: 273 K -
Presión: 101.3 kPa -
11 % de oxígeno y gas seco |
OBSERVACIONES
Las
partículas totales son una indicación de las cenizas que escapan
de la cámara de postcombustión. Un adecuado diseño de la
salida disminuye las mismas. Quizás tiene más importancia en
índice de opacidad, ya que es el elemento más visible y el que
con más frecuencia los deudos ven, y creen que su difunto se
“escapa” con los humos. Es el único parámetro que
antiguamente presentaba problemas. Actualmente se instala un ciclón para
retener las partículas, que, además de reducir la
concentración de las mismas y facilitar el trabajo del Venturi terciario,
contribuye a la refrigeración del humo para cumplir los requerimientos
de ciertas legislaciones americanas que limitan la temperatura de salida del
humo.
El carbono
total y el CO son una indicación de la eficacia de la combustión.
Si se cumplen los parámetros de temperatura, tiempos de residencia y
porcentaje de exceso de oxígeno nunca presentan problemas.
Los valores de
NOx, si se maneja adecuadamente el horno evitando temperaturas
excesivas, no son conflictivos. Como sabemos que es una obsesión de los
usuarios de los hornos trabajar a temperaturas altas (que no producen
ningún beneficio ni en tiempo de combustión ni en eficacia de la
misma, antes, al contrario), instalamos un programa en el PLC que, en
función de la temperatura alcanzada y la concentración de
oxígeno, calcula mediante un algoritmo desarrollado por el departamento
de I + D de EMISON la cantidad de metano diamida (CO(NH₂) ₂) que es necesario dosificar para eliminarlos.
Ácidos
volátiles. Pueden presentarse esporádicamente, pero no es
habitual ya que los humos de la combustión tienen normalmente una
abundante presencia de carbonatos y bicarbonatos que los neutralizan.
Los valores de
SO2 citados me parecen muy bajos, ya que en las combustiones
industriales de permiten valores mucho más altos. Nunca presentan
problemas.
Nunca se han
detectado metales pesados en las muestras analizadas, excepto en un caso que
dio positivo (sin valorar) para el Hg. Se supone que el sujeto tenía
varias amalgamas de oclusión dental antiguas que produjeron la
emisión del metal. Si esto es cierto es un problema que se
solucionará solo ya que hace más de 30 años que no se
utilizan estas amalgamas.
A partir de
esta medición y como medida adicional de seguridad se instala en todos
nuestros hornos u sistema terciario de depuración por vía
húmeda por medio de un dispositivo Venturi, con dosificación de
reactivos controlado mediante el PLC. Además de eliminar posibles
metales pesados, ayuda al enfriamiento de los gases y reduce
drásticamente el material particulado PM 10 y a la remoción de
posibles contaminantes no eliminados en los tratamientos anteriores.
El tratamiento
produce evaporación de parte del agua utilizada y es necesario realizar
una purga constante para evitar que las concentraciones de contaminantes
alcances valores que obligarían al tratamiento del agua. En algunas
instalaciones, que incineran más de 6 cadáveres por día
puede ser rentable tratar estas aguas en vez de verterlas.
En cuanto a
las cenizas existen estudios acerca de su composición que indican que
son inocuas y pueden depositarse en casi cualquier parte sin riesgos. En
general son entregadas a los deudos para su disposición. Actualmente
existe muy poca legislación sobre las obligaciones de los depositarios
de las cenizas acerca de su disposición final, y así nos
encontramos con abusos como su vertido incontrolado en mar o embalses,
ríos, campos… Creo que los legisladores deberían, con la
ayuda de los técnicos, estudiar una normativa adecuada.
También
debería obligarse a los operadores a que retiren correctamente las
cenizas para su procesamiento y entrega a los familiares, pues mi experiencia
indica una mala praxis consistente en la entrega de cenizas mal identificadas o
clasificadas.
Una buena practica es incorporar al cadáver una placa de
arcilla blanda en la que se graban los datos importantes, y eventualmente se
incorpora la firma de un deudo para identificarla. Al realizar la
cremación la placa se convierte en cerámica, siendo un buen
testigo de la operación.
La
incineración en serie debería estar limitada a las incineraciones
de beneficencia y de personas no identificadas por razones de economía,
si bien expreso también, por razones más éticas que
técnicas mis reservas a este procedimiento.
Es posible
sacar la totalidad de las cenizas producidas incluso con el horno caliente,
pero hemos visto muchas veces que después de varias incineraciones todas
las cenizas producidas de envían al triturador final y de éste
equitativamente a las urnas rotuladas con los nombres de los difuntos para su
entrega a los deudos. Deben desterrarse estas malas prácticas.
En hospitales,
funerarias o laboratorios forenses se producen restos humanos que
deberías ser tratados con el máximo respeto. A este fin hemos
puesto en el mercado una serie de hornos incineradores
de pequeño tamaño que permiten evitar, de
forma económica, una no adecuada disposición de estos restos. Vea
nuestra serie de hornos para cremación
de cadáveres y su versión económica
Creo que estos
apuntes pueden ayudarle en sus decisiones, y estoy a su disposición para
ampliar los puntos que puedan no haber quedado suficientemente claros
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